NUNCA ME CONFORMARÉ, SERÉ
TRANSFORMADO
No os conforméis a este siglo, sino transformaos
por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál
sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2
Ayer el apóstol nos invitaba
a presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, pero
en este día no tendremos una invitación, sino que tendremos una confrontación
que demandará de nosotros y una decisión: o nos conformamos o somos
transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento.
Para este día Pablo
presenta dos conceptos que serán importantes y serán, según el que elijamos, el
que marquen nuestro estilo de vida, el tema de este día se centrará sobre si
decides conformarte o estás dispuesto a transformarte.
1.
Nunca me conformaré
El apóstol nos dice que no
nos conformemos a este siglo, ¿qué
significa esto? ¿Cómo podemos nosotros conformar a este siglo? En términos
prácticos y en palabras sencillas el apóstol nos está diciendo “no tomen la
forma de este mundo”, “no hagan lo que este mundo hace” “no se conformen con
ser iguales a las personas que no conocen a Dios”.
Este primer de los
conceptos, la conformidad, cobra un significado muy importante cuando hablamos
del señorío de Cristo. El significado de conformidad es “la adecuación de una cosa con otra respecto de su forma o función”
Al conformarnos (“adecuarnos a este mundo”)
detenemos nuestro crecimiento espiritual, al conformarnos nos estancamos, nos
aletargamos, nos desenfocamos de nuestro objetivo, nuestras metas y objetivos
son bajos en aspiraciones y calidad.
Todos los que perseguimos
el Señorío de Cristo en nuestras vidas, debemos rechazar el conformarnos a las
cosas de este mundo y decidir transformar nuestras vidas.
2.
Elijo mi transformación
El propósito de mi
transformación es cambiar mi antigua manera de vivir y por medios de ella ser
más parecido a mi Señor.
Transformación viene de una
raíz griega “metanoia” “metamorfosis”[1]
y se utiliza generalmente para indicar las el proceso que sufre un insecto
cuando cambia de oruga a mariposa.
El apóstol en este pasaje
dice que debemos transformarnos por medio de la renovación de nuestro
entendimiento.
El apóstol en su carta a la
Iglesia de Corinto nos dice que nosotros “somos transformados” de gloria en
gloria en su misma imagen[2]
Ahora bien, si somos transformados
por Dios, ¿cuál es nuestra parte entonces? Esto es sencillo, nuestra parte es
esta: “sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”.
Nuestro entendimiento lo renovamos solo haciendo que la palabra de Cristo more
en abundancia en cada uno de nosotros[3].
Nuestra transformación
viene, teniendo la mente de Cristo[4].
Para decidir no conformarme
y disponerme a ser transformado, tengo que llenar mi mente de la Palabra de
Dios y lograr tener la mente de Cristo-
“En este día Señor, ayúdame
a tener la fuerza para no conformarme a este mundo, quiero transformarme,
ayúdame Señor, quiero hoy que tu palabra more en abundancia en mí, en el nombre
de Jesús”

0 Deja tu comentario o saludo:
Publicar un comentario