UN SACRIFICIO VIVVO
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias
de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a
Dios, que es vuestro culto racional.” Romanos 12:1
Cristo debe ser el Señor de mi vida y este proceso
que ya ha comenzado, cada uno de nosotros tenemos que desarrollar acciones
concretas, bien específicas y estas acciones nos acercarán a ese objetivo que
es colocar a Cristo en el centro de nuestras vidas.
Muchos cristianos creen en Dios, pero sus vidas no
han cambiado como deberían haber cambiado, siguen viviendo como antes, haciendo
lo mismo que hacían antes de conocer a Cristo, siguen con los mismos vicios y
costumbres que antes, ellos no se han desligado de su vida pasada.
Estos cristianos viven una contradicción, dicen
que Cristo es su Señor, sin embargo no se someten a su voluntad. Cristo es su
Señor, pero viven como la gente que no tienen a Cristo.
Pablo nos dice en forma de ruego: “hermanos se los ruego por el amor de Dios”[1]
que presenten vuestros cuerpos en sacrificio vivo, agradable a Dios.
“Sacrificio vivo y agradable” ¿qué clase de
sacrificio es este? En el Antiguo Testamento no encontramos un sacrificio con
estas características, siempre un sacrificio implica un animal muerto que se
presentaba delante de Dios en el altar del sacrificio.
Tres pensamientos acerca de esto:
1. Sacrificio Vivo.
Al decir
sacrificio vivo, el apóstol está refiriéndose a una forma de vivir, una forma
de conducirme frente a las circunstancias de la vida diaria.
Cada día nuestra
manera de vivir debe honrar y adorar a Dios, así demostraremos que Él es
nuestro Dueño, nuestro Señor, este es el mejor sacrificio.
2.
Sacrificio
Santo.
La palabra santo significa separado para Dios. Lo
que nos dice el apóstol en este día es nuestros cuerpos además de estar vivos,
deben ser santos, completamente santos para Dios, nuestras manos, nuestra
lengua, nuestros ojos, todo nuestro ser debe ser santo, apartado para Dios y
consagrado a Él.
3.
Sacrificio
Agradable.
Nuestro estilo de vida debe ser tal que sea
agradable a los ojos de Dios, nuestras acciones deben subir ante el trono de
Dios con un aroma agradable. Que el Señor de nuestras vidas se agrade de cada
uno de nosotros.
Esta forma de vivir, debe ser la forma de vida de
los que tienen a Cristo en el centro de sus vidas, si no es así, debes comenzar
a anhelar este estilo de vida. Un estilo de vida que transformará nuestra
ciudad, nuestra provincia, nuestro país.
Se decía de los primeros cristianos: “¡Estos que han trastornado el mundo entero
han venido también acá!”[2]
Que en este día podamos presentar nuestros cuerpos delante de Dios en
sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
Oremos así:
“Señor, ayúdame a presentar mi
cuerpo delante de tu presencia en sacrificio vivo, santo y agradable. Yo quiero
que este sea mi estilo de vida de ahora en adelante, ayúdame Señor, sé que no
será fácil pero estoy dispuesto a hacerlo. En el nombre de Jesús.”

0 Deja tu comentario o saludo:
Publicar un comentario