DESCARRIADO NO, PASTOREADO
SI
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino, más Jehová cargó en él, el pecado de todos
nosotros…” Isaías 53:6
Nos movemos en base a declaraciones y
afirmaciones, estas afectan nuestra vida y nuestra relación con Dios. Una de
las afirmaciones más importantes que cada uno de nosotros debe hacer es:
“Cristo es el Señor de mi vida”.
Claro que la Biblia nos enseña que el ser humano
ha tomado su propio rumbo y no deja que ésta declaración sea una realidad en su
vida.
El profeta Isaías nos habla de esta verdad
comparándonos con uno de los animales más dependientes que existen, las ovejas.
Dicen los que saben que este animal necesita de alguien que lo guie en todo
tiempo. Es un animal tan dependiente que no puede procurarse el alimento ni el
agua por sí solo, siempre necesita de aquel que le esté cuidando.
David en el Salmo 23 nos habla de esta
dependencia y nos dice “El Señor es mi
pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas
aguas me conduce…”[1]
Este Salmo nos habla de las bendiciones de tener
un pastor como el Señor, sin embargo el profeta nos dice que “todos nosotros
nos descarriamos y nos apartamos por nuestro propio camino”. El querer caminar
solo, sin la ayuda de Dios hace que nos desviemos por el camino que nos aleja
de nuestro Señor.
El mensaje del profeta Isaías nos debe llamar la
atención y prevenirnos. No podemos vivir sin Dios, la vida sin Él sería un
caos, nos llevaría a nuestro fin. En este día debemos definir cuál va a ser
nuestra conducta frente a esta realidad. Él cargó nuestro pecado, Él tomó tu
pecado y el mío para que podamos decir como el salmista que el Señor es nuestro
Pastor.
¿Qué hacer entonces en este día?
1.
Reconocer que nos hemos descarriado, que hemos tomado nuestro propio camino y que
necesitamos que él tome nuestro pecado y lo aleje de nosotros.
Nuestro propio actuar y nuestros pecados impiden
que Cristo tome el control de nuestras vidas, él no puede ser nuestro Señor si
no damos este paso. Hay una bendición muy grande que viene sobre aquellos que
tomamos esta decisión, esa bendición se llama Salvación. En ningún otro hay
Salvación, solo en Él. Debes tomar esta decisión hoy: deja el camino que has
tomado y haz que Cristo tome el lugar de Señor y Salvador de tu vida, creyendo
con tu corazón y confesando con tu boca que Jesucristo es tu Señor.
2.
Tomar las bendiciones que vienen a partir de la decisión anterior: “El Señor es tu pastor, nada te falta”
Esta es la parte más linda para los que anhelamos
y dejamos que Dios sea el Centro de nuestras vidas, es la de vivir y gozar de
esa Salvación y Señorío, es comenzar hoy con los beneficios de dejar que Él
tome el control de nuestras vida. Esto es, empezar a experimentar la bendición
la provisión de Dios a cada instante y en cada situación.
David, el salmista nos dice que si Dios es
nuestro pastor, nada nos falta. Es la mejor noticia de hoy, nada, nada
nos falta.
Esta declaración incluye todo, pues si no nos
falta nada es porque lo tendremos todo.
Tendremos toda la provisión necesaria, tendremos
todo el descanso que necesitamos, tendremos toda la compañía en tiempos
difíciles, toda la fuerza que nos hace falta, tendremos su compañía siempre.
Haz esta oración:
“Señor en este día
declaro que Tú eres mi pastor, que nada me falta a tu lado. Reconozco que he
estado descarriado en algunas de las áreas de mi vida, que he tomado mi propio
camino, pero hoy vuelvo a Ti. Hoy tomo las bendiciones que me has prometido y
vivo dejándote que ocupes el lugar principal en mi vida. Señor toda el control
de mi vida, se hoy el Señor de mi vida. En el nombre de Jesús”

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